Un titular reciente del periódico El País reza lo siguiente: «el 40% de los consumidores confunde la fecha de caducidad con el consumo preferente«. O lo que es lo mismo, casi la mitad de los españoles no sabe cuál es la diferencia entre fecha de caducidad y consumo preferente.

Y dirás, ¿y esto qué tiene que ver esto con la logística?, muy fácil, los ciudadanos somos una fuente de consumo y si lo hacemos mal afecta directa e indirectamente no sólo a los transportistas y empresas de logística, también a los almacenes y grandes superficies.

La razón es que al comprar productos que no caducan al momento y que se podrían adquirir en otro momento provoca una mala planificación en tiendas y supermercados, de ahí que exista un exceso de recursos destinados al transporte en forma de combustible y envíos extra.

Todo esto podría evitarse con una mejor gestión de los recursos a lo que se podría contribuir con una mejor educación de los ciudadanos para que como sociedad supiéramos ser capaces de distinguir entre fecha de caducidad y consumo preferente.

Lo primero de todo es explicar ambos términos, que aunque se parecen no son lo mismo.

¿Qué es la fecha de caducidad?

La fecha de caducidad marca el periodo de tiempo a partir del cual un alimento o producto no puede ser consumido al superar las condiciones de seguridad mínimas para que ser ingerido.

¿Qué es consumo preferente?

La fecha de consumo preferente indica el momento en el cual un producto alimentario pierde todas sus propiedades, no sólo las organolépticas como el sabor, olor, color y textura, también las nutricionales.

Eso no quita que aunque el alimento se puede comer con toda seguridad deja de ser adecuado desde el punto de vista nutricional ya que pierde todo su valor.

Y es que la seguridad es la principal diferencia entre ambos términos, ya que aunque se parecen no deberían confundirse.

Diferencia entre fecha de caducidad y consumo preferente

La seguridad como decíamos antes es la principal diferencia. Ambos términos nos indican un periodo de tiempo que no debemos sobrepasar.

La disparidad entre los dos es que si superamos la fecha de consumo preferente no pasa nada, en cambio si lo hacemos con la fecha de caducidad podemos tener graves problemas de salud, en función del tipo de alimento que comamos y su estado actual.

Por poner un caso referente a la fecha de caducidad, no es lo mismo comer un yogur unos días después que haya estado en la nevera, que una bandeja de carne picada del supermercado o una lata de atún un mes después de caducar.

El peligro de la fecha de caducidad es el tipo de alimento, su estado de conservación y dónde haya sido almacenado.

Si se ha respetado la cadena de frío y es una carne, pescado o leche no debería haber grandes problemas en caso de consumirse uno o dos días después.

Aún así, no es recomendable su consumo una vez pasada la fecha marcada en la etiqueta, sobre todo, la de caducidad. 

En el caso de consumo preferente podemos comer cualquier alimento que tenga esta etiqueta o pegatina con total seguridad durante el tiempo establecido.

Sin embargo, si queremos aprovechar las propiedades nutricionales y saborear todo el olor y textura de alimentos como la fruta lo adecuado es hacerlo dentro de los parámetros que marca el periodo de tiempo del consumo preferente.

¿Cómo afecta la entrega de productos frescos al sector logístico?

Un fallo derivado de no saber cuáles son los alimentos que caducan y cuáles son los que se pueden consumir es el problema de la puntualidad en los envíos. 

Uno de los principales factores de la logística es la entrega a tiempo de los productos. En caso de no ser puntual, los clientes se quejan, y se pueden llegar a perder, pero lo más importante es la pérdida de confianza y credibilidad.

Y es que la puntualidad es una norma básica que las empresas de logística y transporte deben seguir a rajatabla y el desajuste entre la entrega de diferentes productos (consumo preferente y los que caducan) es importante.

Además de este desajuste en la entrega y la gestión se suma otro, el de consumir en exceso y tirar demasiados alimentos a la basura.

Tal y como comentamos en el primer párrafo el desconocimiento de los ciudadanos de estos dos conceptos provoca un problema en las grandes superficies y almacenes.

Si nosotros como sociedad consumiéramos mejor, ayudaríamos a las empresas a reducir y planificar mejor la administración correcta de estos alimentos.

Piensa además que la mala gestión de ambos tipos de alimentos afecta directamente al sector logístico de varias formas. No sólo al envío de los mismos, también a su planificación, gestión y almacenamiento.

Esta pésima gestión causa que como sociedad tiremos a la basura una elevada cantidad de alimentos, en torno a unos 8,3 millones de toneladas de alimentos, bebidas y productos acaban en la basura.

Esto hace una media de en torno a unos 1.339 litros/ kilos de bebida y comida son tirados a la basura por los españoles durante el 2018.

Lo peor es que la cifra aumentó con respecto al año pasado, según datos del estudio de AECOC o Asociación de fabricantes y distribuidores.

El informe llamado Hábitos de aprovechamiento de los alimentos en los hogares españoles informa de que España es el séptimo país del mundo que más desperdicia los alimentos.

Responsabilidad social

Ante este problema la AECOC propuso como solución una unión y colaboración entre todas las partes de la cadena de suministro, desde los destinatarios finales como supermercados a compañías del sector primario, industria, transportistas y empresas logísticas.

Gracias a esta solución las empresas han conseguido reducir sus porcentajes y ratios de desperdicio de productos, pasando del 1,71 al 0,7 por ciento.

Compromiso logístico

Por si esto no fuera suficiente, en AupaTrans estamos comprometidos en aspectos como la responsabilidad social que implica la toma de acciones relacionadas con minimizar el impacto en el medio ambiente.

Además, cumplimos con los certificados de contaminación tanto en nuestras instalaciones como en nuestra flota de camiones.

Y además de todo eso, también realizamos campañas de educación y conciencia para que nuestros clientes, proveedores, y demás personal tome acción al respecto.

Por todo ello, invitamos a los lectores, clientes y consumidores de este blog logístico a distinguir entre la fecha de caducidad y consumir los productos en el periodo marcado en la fecha preferente, así ahorraremos tirar millones de alimentos a la basura.

Con este pequeño hábito y conocimiento de la diferencia entre fecha de caducidad y el consumo preferente nos ayudaremos a nosotros mismos y colaboraremos en la mejora de un sector tan importante como la logística.