Sabías que la mayoría de las empresas pierde dinero en su almacén sin saberlo, no porque venda mal ni tenga poco stock, sino porque no tiene claro qué producto vale más, cuál rota antes ni en qué orden debe salir la mercancía. Si gestionas inventario de forma habitual y los costes de almacenamiento no cuadran, el problema probablemente no está en el volumen de mercancía que mueves, sino en el criterio con el que la gestionas.
Ahí es donde entran el método LIFO y el análisis ABC: dos herramientas que llevan décadas en el sector logístico y que, bien aplicadas, permiten reducir costes, priorizar recursos donde más impacto generan y tomar decisiones de compra y distribución mucho más inteligentes.
Entender qué es exactamente el método LIFO, qué es el análisis ABC, en qué se diferencian, cómo se complementan y cuándo conviene aplicar cada uno es exactamente lo que vas a encontrar en este artículo donde te lo contamos en detalle.
¿Qué es el método LIFO y cómo funciona en el almacén?
LIFO es el acrónimo de la expresión anglosajona Last In, First Out, que en español significa «último en entrar, primero en salir». Es lo contrario al FIFO. Define una regla de gestión de flujos donde las existencias que han ingresado más recientemente en el inventario son las primeras en ser retiradas para su venta o uso en producción. La imagen más clara es la de una pila: lo que dejas encima es lo primero que coges al día siguiente.
En la práctica, esto condiciona directamente el diseño físico del almacén. Los sistemas de almacenaje más comunes para este flujo son los racks Push-Back o las estanterías de acumulación Drive-in, donde el operario carga la mercancía desde un pasillo y la descarga desde el mismo lugar, haciendo que la última unidad depositada sea la única accesible para su retirada inmediata.
Este sistema se utiliza especialmente en compañías que manejan grandes volúmenes de productos similares, como materiales de construcción, piezas industriales o bienes que no se deterioran con el tiempo. Para productos perecederos o con fecha de caducidad, el método correcto es el FIFO, donde el orden es el inverso: lo primero que entra es lo primero que sale.
Conviene aclarar también un matiz importante: aunque el método LIFO tiene plena vigencia en la gestión física del almacén, su uso como método de valoración contable está restringido en España por el Plan General Contable y por la normativa internacional NIC nº 2, que solo permiten FIFO y coste medio ponderado. Dos planos distintos del mismo concepto que conviene no confundir.
Ventajas e inconvenientes del método LIFO
Aplicado correctamente, LIFO aporta ventajas operativas concretas:
- Optimización del espacio de almacenaje. Al eliminar pasillos de maniobra, se puede almacenar hasta un 30% más de mercancía en la misma superficie.
- Velocidad en el picking. Los productos nuevos se colocan en la parte delantera, lo que acelera el proceso de almacenamiento y permite que los centros logísticos mantengan sus inventarios actualizados sin esfuerzo adicional.
- Adaptación a entornos inflacionarios. Al gestionar primero los productos más recientes y generalmente más costosos, el coste de ventas se ajusta mejor al precio de mercado actual.
Pero también tiene limitaciones que no conviene ignorar:
- Riesgo de stock olvidado. El inventario más antiguo puede quedar acumulado indefinidamente en el fondo, lo que puede generar pérdidas de calidad en productos que, aunque no caducan, sí se deterioran con el tiempo.
- Valoración distorsionada. Al mantener los costes más antiguos en el inventario, puede reflejarse una valoración distorsionada del mismo, especialmente en períodos de aumento de precios.
- Mayor carga de control. Requiere un seguimiento específico para evitar que las referencias del fondo queden como partidas «olvidadas» en los libros de registro.
Qué es el análisis ABC y para qué sirve
El análisis ABC clasifica los artículos del inventario según su importancia económica o estratégica, utilizando criterios como el valor de consumo anual, que resulta de multiplicar el costo unitario por el consumo anual de cada artículo.
Su origen proviene de la conocida regla del 80/20 o principio de Pareto, según el cual una pequeña parte del total de las cosas es la que contribuye a la mayor parte de la consecución de los resultados. Aplicando esta regla a la logística, en torno al 20% de las referencias de productos son las que generan el 80% de los movimientos del almacén y también de los ingresos de la empresa.
La clasificación divide el inventario en tres grupos:
- Categoría A: el grupo más crítico. Aproximadamente el 20% de los SKUs que representan el 80% del valor total del inventario. Requieren control estricto, reposición frecuente y ubicación en zonas de acceso prioritario.
- Categoría B: productos de importancia y rotación media. Representan en torno al 30% del inventario y generan aproximadamente el 15% del valor. Requieren un control moderado y revisiones periódicas.
- Categoría C: productos de menor importancia que requieren un control poco estricto. Suelen ser el 50% restante del catálogo pero generan apenas un 5-7% del valor total. Se almacenan en zonas menos accesibles y con menor frecuencia de revisión.
El objetivo del análisis ABC no es tratar mejor a unos productos que a otros: es asignar los recursos donde más impacto generan. No tiene sentido dedicar el mismo tiempo, espacio y atención a un producto que mueve el 40% de tu facturación y a otro que apenas rota una vez al trimestre.
Ventajas del análisis ABC en la gestión logística
Implementar el análisis ABC en la operación logística aporta beneficios medibles: reducción del capital inmovilizado al gestionar con mayor precisión los artículos A, mejor nivel de servicio al enfocar los recursos de monitoreo donde más importa, y mayor productividad del almacén gracias a la ubicación estratégica de los productos, con reducciones en los tiempos de picking de hasta un 20-30%.
A nivel de compras y proveedores, el ABC también aporta claridad: sabes exactamente qué referencias son críticas para tu operativa y con qué proveedores tienes que mantener una relación más estrecha y exigente.
LIFO y ABC en logística: métodos distintos que se complementan
Es importante entender que LIFO y ABC no son métodos alternativos ni compiten entre sí. Resuelven problemas distintos dentro de la misma cadena logística.
El método LIFO determina el orden físico de salida de la mercancía: cuál es el siguiente producto que sale del almacén y por qué pasillo. El análisis ABC determina la importancia estratégica de cada referencia y cómo priorizar los recursos del almacén en función de ese valor.
Usados juntos, su combinación es especialmente potente: el análisis ABC identifica qué productos son prioritarios y define su ubicación óptima en el almacén; el método LIFO determina cómo se gestiona físicamente el flujo de esas referencias según su naturaleza. Una empresa que clasifica su inventario con ABC y aplica el método de salida adecuado a cada categoría tiene una ventaja operativa real sobre la que gestiona todo el stock con los mismos criterios independientemente del producto.
¿Cuándo conviene aplicar cada método?
Hay algunas señales claras que indican que tu empresa necesita revisar cómo está gestionando su inventario:
- Tienes roturas de stock frecuentes en los productos que más vendes mientras otros acumulan exceso.
- El coste de almacenamiento sube pero no sabes exactamente en qué referencias se está yendo el dinero.
- Tu equipo de almacén dedica el mismo tiempo a preparar pedidos de productos que rotan cada día que a los que rotan una vez al mes.
- No tienes claro qué referencias son estratégicas para tu negocio y cuáles son prescindibles.
Si reconoces alguno de estos síntomas, tanto el análisis ABC como una revisión del método de salida del inventario son el punto de partida correcto.
En AupaTrans llevamos años trabajando con empresas que buscan ganar control sobre su cadena logística, desde la planificación de rutas hasta la gestión operativa del transporte. Y si quieres seguir aprendiendo, no te pierdas nuestro blog de logística y transporte, donde publicamos guías prácticas como esta de forma regular.
Fuentes:
- Normativa internacional NIC nº 2.
- Contasimple – LIFO: definición, uso logístico y limitaciones.
- AR Racking – Método ABC de inventarios en almacén.
- Cámara de Comercio Internacional (ICC) – Reglas sobre documentos de transporte.
- Ministerio de Industria, Comercio y Turismo – Documentación de comercio exterior.
- FIATA – Federación Internacional de Asociaciones de Transitarios.