Estos días se está tratando en Madrid el futuro del planeta en una reunión en la que se reúnen un total de 198 países que discuten hasta el 13 de diciembre las medidas para evitar el calentamiento de la Tierra. Y es que el cambio climático es un problema serio que afecta a todos los sectores, incluido el logístico. Un claro ejemplo es la ruta del Ártico, que cada año que pasa es más factible para las compañías y gobiernos.

¿Qué es la ruta del Ártico?

La ruta del Ártico enlaza dos océanos entre sí, nos referimos al Atlántico y Pacífico por el norte, a través de la costa rusa. Se trata de un paso marítimo que se conoce como NSR, Northern Sea Route o ruta del norte aceptándose también el término ruta del Ártico.

Las rutas marítimas han evolucionado con el paso del tiempo, por ejemplo, hace dos siglos se hablaba de la construcción del Canal de Suez y el siglo pasado tocó la construcción del Canal de Panamá.

Ambas rutas han cambiado la historia comercial, logística y social de la humanidad permitiendo que el transporte marítimo ahorre una considerable cantidad de tiempo y dinero.

Ambos pasos evitan que los barcos se tengan que desplazar hacia el sur, en el caso del Canal de Suez a Sudáfrica y ciudad del Cabo y en el caso de Panamá evitar el paso por el peligroso Cabo de Hornos situado cerca de la frontera entre Chile y Argentina.

Ventajas de las rutas marítimas

No sólo se ahorra tiempo y dinero, también se gana en seguridad ya que el paso del Cabo de Hornos es considerado uno de los más peligrosos del transporte marítimo a consecuencia del mal tiempo y las tormentas de la zona.

Ambas obras son consideradas grandes obras de ingeniería que han ayudado a las compañías en forma de ahorro económico de dinero en forma de combustible, pero sobre todo, tiempo a la hora de comunicar diferentes puntos del planeta.

Precisamente, para ganar más tiempo y reducir el número de kilómetros que hacen los barcos se han buscado nuevas alternativas en formas de rutas.

Una de ellas, es la ruta del Ártico, de la que hemos hablado antes que une al Atlántico y Pacífico por el norte, a través de la costa rusa.

Sin embargo, a pesar de todos los avances tecnológicos el ser humano no ha conseguido (al menos de momento) enlazar el polo norte desde EE.UU. Canadá y/o Rusia en la llamada ruta marítima del Norte o ruta del Ártico. 

Esto se debe a que esta ruta es un paso de navegación que está parcialmente abierto sólo en cortos periodos del año.

Su mayor problema es el hielo que cubre las aguas y que hace que esté navegable algunos meses del año y en algunas zonas.

Sin embargo, el aumento de la temperatura en planeta ha hecho que el hielo se deshaga y que sea posible navegar más días de lo normal.

El aumento de puertos libres aumenta

Existen puertos que están libres como Petropavlovsk en Kamchatka (Rusia), Magadán, Vanino, Najodka y Vladivostok situados en la zona del pacífico de Rusia.

Pero con el paso del tiempo y el aumento de 1,5 grados la temperatura del mar ha hecho que los polos se derritan y que las grandes superficies de hielo que pueblan la zona se reduzcan.

Si antes era imposible imaginar navegar la ruta del Ártico durante el invierno, desde hace pocos años la situación es bien diferente e incluso Rusia ya permite usar la ruta con la única obligación de informar a los barcos que pasan por ella. Eso sí, no todas las zonas están libres para circunnavegar.

A ello, se le suma la polémica ya que existe un debate entre algunos países que reclaman la gobernabilidad parcial del Ártico como es el caso de Noruega, Dinamarca, EE.UU., Canadá y la propia Rusia, entre otros.

¿Cómo afecta la apertura de la ruta del Ártico o del norte a la navegación marítima y la logística?

Teniendo en cuenta que el transporte marítimo contamina y mucho, se calcula que este sector emite alrededor de unos 800 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera, es normal que se preste atención a sus efectos.

De hecho, se calcula que alrededor del 2 por ciento de las emisiones globales del planeta en cuanto a dióxido de carbono se refiere son emitidas por el transporte marítimo.

Y es que el problema de los gases como el CO2 es que en vez de reducirse aumenta con todo lo que ello conlleva en cuanto al cambio climático se refiere.

De hecho, son la principal causa del calentamiento del planeta por lo que las autoridades y gobiernos están tomando nota mediante sanciones, normas y medidas para evitar desastres medioambientales.

A ello, se le suma la geopolítica y la ruta del Ártico que se abre como una posibilidad real al poder ser navegable. Las ventajas y beneficios de usar esta ruta están fuera de toda duda, menor número de accidentes, reducción de kilómetros y emisiones anuales a la atmósfera.

Soluciones y precauciones en la ruta del Norte

Sin embargo, el tema de la ruta del Ártico es un tema delicado que hay que tratar globalmente ya que aunque trae muchos puntos positivos, también acarrea otros problemas y precauciones. Y es que son zonas ricas en petróleo, gases y además afectaría a muchas compañías y países, el transporte por el Mediterráneo y el Atlántico se reduciría.

Una solución sería la adjudicación y limitación de zonas mediante la creación de puntos y corredores al estilo de las autopistas marítimas de la Unión Europea. 

Sin duda, la creación de estos puntos ayudaría a reducir y descongestionar el tráfico, por lo que las empresas logísticas deben estar atentas a todo lo que sucede en este terreno.

Se trata de una oportunidad de oro, para la humanidad pero que debemos tratar de cuidar en la medida de lo posible ya que nos afecta mucho más de lo que pensamos.

Y con esta explicación esperamos haberos ayudado a entender qué es la ruta del Ártico y como su apertura afectará al sector logístico y del transporte. 

En caso de que queráis seguir informados de todo lo que pasa en el sector de la logística os invitamos a seguir leyendo nuestro blog.